6 ago. 2017

Hablemos de economía



Martín Traverso es un pensador social nacido en la ciudad Esquina de la provincia de Corrientes, actualmente radica en la ciudad de Buenos Aires, Argentina. Es contador y estudiante avanzado de la carrera de Filosofía, autor del libro Economía Cósmica y de Economía consciente. Charlamos con él  sobre la economía consciente y su trabajo actual.

—¿Qué es la economía consciente?

Es una investigación que emprendí en 2011 con el objetivo de buscar una economía de rostro humano, superadora de la economía materialista, individualista y competitiva que rige en la academia actualmente como paradigma, que me llevó a ir compartiéndola en el andar a modo de conferencias y con el resultado de dos libros. Economía Cósmica, publicado de manera independiente en noviembre de 2014 y de libre descarga en mi página web y el libro Economía Consciente (editorial Kier, agosto de 2015), disponible en Uruguay en librería Penguin Random House (dirección: Yaguarón 1568). 
Economía Consciente, a grandes rasgos, es una búsqueda interdisciplinaria para mirar a la economía desde un nuevo ángulo demarcado por el término “consciencia”. Este término refiere a un replanteo del concepto del “yo”, tanto como el de “hombre” y modo de vida o ethos. Una búsqueda que pretende encontrar pistas para pasar de la economía del tener a la economía del ser. En el medio de esto, hay una crítica, desde luego, al paradigma reinante en la academia como supuestamente científico e incuestionable. 

En esta investigación en movimiento, que me ha llevado a dejar de ser un mero profesional de las ciencias económicas (contador) para ser un pensador, me encuentro en este momento, desde el 2017, usando el concepto de “Economía del Ser” directamente, y ya no Economía Consciente con la noción de “pasaje”, de una economía a otra.

¿Qué mensaje intenta transmitir a través de su libro Economía consciente?

Transmito una visión esperanzadora y realista de que un cambio en la economía es posible, un cambio en dirección a vivir en la prosperidad y superar el materialismo superfluo, el derroche, la pobreza y el vacío existencial que conlleva este modo de vida como ya Aristóteles, más de dos mil años atrás, lo habría advertido en su libro Ética a Nicómaco respecto a cómo ciertos modos de vida parecieran conducirnos a la felicidad, pero que lo hacen solo en “apariencia”, como “la vida enfocada a la riqueza”, que predomina actualmente sobre todo en las clases medias y altas, las clases bajas más enfocadas en la supervivencia.
En resumen, con este libro intento transmitir que la raíz de todos nuestros males económicos y materiales, parte de un paradigma de visión del mundo (escasez de recursos) que nos vuelve primitivos en nuestra búsqueda del modo de vida y acaba así construyendo a modo de profecía autocumplida el modelo de economía y sociedad materialista, consumista e irracional que conocemos actualmente. 

El mensaje es: “se puede”. Depende de una revisión profunda del quiénes somos y para qué estamos en este mundo individualmente y como especie.

¿Cuál es el paradigma económico de hoy?

Es un paradigma mecanicista, cartesiano, hobbesiano, materialista y utilitarista de la economía como discurso en la actualidad. El paradigma económico actual parte de la verdad de que “no hay suficiente para todos”, la vuelve universal e irrefutable y a partir de allí acepta un modelo de hombre egoísta, que busca su supervivencia en un mundo hostil (Hobbes) por lo cual solo le resta ser competitivo con los demás (allí genera el mercado) y acumular lo más que se pueda para sobrevivir: alimentos, propiedades, cosas, dinero, personas (generando así el capitalismo, como sociedad de acumulación de capital que conocemos) y todo para buscar la felicidad como un cálculo en el cual se confía que todos comportándose en ese modo a nivel social, la suma total de felicidad menos la resta de infelicidad, dará una mayor felicidad para la mayor cantidad de gente (utilitarismo). Este modelo exagerado, es el modelo conocido como “homo economicus” pero es también una caricatura del ethos occidental global  como resultado de la modernidad y de un discurso pseudocientífico (la economía), que generó un lenguaje incomprensible para la mayoría para justificar sus modelos matemáticos y medidas que terminan siendo políticas que inciden y modelan nuestras sociedades, tanto desde un neoliberalismo como desde un keynesianismo, sin cuestionar las bases del paradigma y sobre todo, uno de los más incuestionables: el crecimiento económico como generador de empleo y bienestar.

¿Cuál sería el paradigma pensando en una economía consciente?

Sería una economía desde un modelo organicista (en contraposición a mecanicista, que ve a lo social como un conjunto de piezas yuxtapuestas al igual que una máquina, en lugar de verlo como un “ser vivo”, parecido a la naturaleza en su conjunto), con un modelo de ser humano más que racional (integrando el inconsciente y las miradas que realzan la parte de los sentimientos), tendiente a la cooperación o ayuda mutua (como modelo racional más eficiente y superador, como John Nash lo demuestra con su teoría conocida como “equilibrio de Nash”) y con un replanteo de su modo de vida y ética de tal modo a que nos llevan a un consumo racional, de lo “necesario” sin necesidad de acumulación pero sin caer en un ascetismo tampoco, y a una vida enfocada en nuestros dones y talentos (lo que cada uno realiza de manera natural y sin esfuerzo), en el servicio (donde cada ser humano puede contribuir a mejorar la sociedad desde sus dones y talentos) y el goce de la vida. 
El libro Economía Consciente (la transformación espiritual de la economía que comienza por uno mismo), es en fin una filosofía aplicable a cada persona para redefinir su visión de sí mismo y su modo de vida que es, a fin de cuentas, eso que llama “economía”. Sabiendo que la macroeconomía, o la economía agregada social, no es más que la sumatoria de individuos que piensan de un modo y viven de acuerdo a él. 


¿Cuál es el rol que juega la identidad individual en este tipo de concepción de la economía?

Fundamental. No hay otro modo de buscar una Economía Consciente, o una Economía del Ser, que no sea pasando por un profundo cuestionamiento de nuestra cosmovisión occidental moderna basada en la idea de progreso que nos lleva al nihilismo existencial como lo ha postulado el filósofo Nietzsche. Esta cosmovisión no es solo un “discurso” cualquiera ni menos una “ciencia”. Es el discurso que organiza nuestro psiquismo, que nos da sentido, que nos dice cómo vivir y que modela nuestro mundo occidental actual que aún no termina de salir de esa “modernidad que busca el progreso hacia el infinito”, habiendo caído en un modo de vida finalmente irracional para su propia contradicción: de crecimiento económico y acumulación sin límites con los resultados groseros y a la vista de la contaminación ambiental, el derroche de recursos, la pésima distribución de la riqueza con un 1% que posee más riqueza que el 99% restante y una vida infeliz en la población víctima del nihilismo o “sin sentido de la vida”. Véase esto último en las tasas de aumento de suicidios en los países donde funciona mejor el capitalismo, y correlacionado, el aumento de la venta de antidepresivos y ansiolíticos a tal punto de que se los pueden comprar como caramelos. Algo que hemos naturalizado a tal punto de verlo “normal” y es en verdad una realidad “cultural” de las tantas posibles, muy diferentes a otros modos de vida (como un zulú en África del Sur, un maorí en Nueva Zelanda, un nativo americano de la cultura maya, inca, guaraní etc.).

¿Qué respuesta recibe por parte de sus lectores?

Muy positiva. Que les “ha volado la cabeza” me dicen algunos. Que les ha hecho repensar su estilo de vida. Qué les ha dado ideas para realizar un emprendimiento relativo a sus dones y talentos o a hacer cambios en su actitud en el trabajo o la incorporación de nuevos hobbies, entre otros casos.

¿En qué está trabajando ahora?

En este momento, mi investigación me ha llevado por el terreno de las generaciones y sobre todo, la conocida como “generación Millennial”, nacidos entre 1980 a 1995 (algunos la extienden al año 2000), como la generación que nació en un milenio y se insertó socialmente en el otro. Generación de la cual formo parte y por lo que me presento como un “filósofo millennial”, adicto al smartphone y a las redes sociales, y rebelde a llevar la vida de trabajo basado en el sacrificio y la autoridad sin más, propuesta por la sociedad en la que nos tocó crecer. En una investigación de hace cinco años y la escritura de un libro que comencé en 2016 y espero esté finalmente disponible en español para su descarga en formato ebook o compra física a partir de octubre de este año. Me encuentro en un retiro de escritura en Santa Fe, Argentina, intensivo desde junio y espero terminarlo en este mes.

¿Y qué relación tiene la generación Millennial con la Economía del Ser?  Primero, que el que las está pensando a ambas es millennial, es la razón más superficial. Pero la más profunda, es que ambas conllevan un replanteo profundo (y posmoderno dirán algunos) del ethos occidental del progreso ligado al discurso de la economía con ideas culturales asentadas en la población como ser: el sacrificio (trabajar de cualquier cosa a modo de padecimiento para sobrevivir socialmente), el consumo, la competencia, el materialismo e individualismo. 

10 abr. 2017

Presentes pero olvidadas


Entrevistamos a Líber Di Paulo, autor del libro Ni mártires ni indiferentes recientemente publicado
por el Ministerio de Educación y Cultura (MEC). Di Paulo es profesor de Historia egresado del Instituto de Profesores Artigas (IPA), cursa la Maestría en Historia Económica en la Facultad de Ciencias Social y trabaja como asesor de dirección de Centros MEC. En este, su primer libro, nos presenta microhistorias de diferentes mujeres del interior del país, historias de mujeres no famosas que fueron importantes por su aporte a la sociedad.

—¿Cómo te llegó este proyecto?

—La directora de centros MEC, Glenda Rondán, venía con el proyecto de contar las historias de mujeres que fueron importantes para las localidades del interior del país y cuando asumió la dirección me preguntó si me animaba a realizar esta investigación. Ahí es cuando entro a darle forma a este proyecto.

—¿Qué desafíos te implicaron este trabajo?

—Muchos, el primer desafío fue personal, el poder realizar una investigación cuando la formación del IPA es de docentes, pero no es especialista en investigadores si bien hay muchos docentes que han investigado y realizado buenos trabajos, un desafío que tal vez una persona que viene de otro lado como Humanidades por ejemplo, no lo tiene porque se dedican a investigar. Por lo que consulté y recurrí a apoyo de por ejemplo profesores, principalmente en cuanto a las fuentes, ya que muchas de las historias no cuentan con documentos que las respalden, si no que basicamente las fuentes son del relato oral. Por lo que el procesar la información también fue un desafío.

—¿Cuál fue la forma de trabajo?

—Esto empezó en el 2015, durante ese año fue toda la recopilación de documentación de la información, yendo a todos lados, a los lugares donde estaban esas historias, reunirnos con familias con organizaciones. Estas no son todas las mujeres que encontramos, hay más, pero fueron las que de acuerdo al tiempo y a lo que se encontró tenía que elegir, en otra oportunidad yo u otra persona podrá investigar esas otras historias también fabulosas.

—En el prólogo del libro se hace referencia a las mujeres como las olvidadas en la historia oficial ¿cuál es tu opinión al respecto?

—A mí me gustó mucho cuando en la presentación del libro Graciela Sapriza preguntó: "¿Se puede escribir historia sin las mujeres?", la respuesta que parece obvia pero no lo es, es que no. Es importante hacer esa referencia de escribir historia sobre mujeres porque durante mucho tiempo fueron las grandes olvidadas, pensemos en los héroes nacionales, los que nos enseñan en la escuela, en el liceo... son hombres. Las mujeres deberín tener más protagonismo en la historia del que tienen, una deuda que considero que se está saldando, si bien es un campo al que todavía le falta muchísimo.

Escribe: Graciela Muniz

7 mar. 2017

"Si paramos las mujeres paramos el mundo"




Este 8 de marzo en una nueva conmemoración del día internacional de la mujer y con motivo de pronunciarse en contra de los feminicidios y desigualdades de género se convoca a una marcha que partirá de la Plaza Libertad a las 18 h.


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