4 dic. 2017

Derribar barreras

“(…) tenemos el deber moral de eliminar los obstáculos a la participación y de invertir fondos y conocimientos suficientes para liberar el inmenso potencial de las personas con discapacidad. Los gobiernos del mundo no pueden seguir pasando por alto a los cientos de millones de personas con discapacidad a quienes se les niega el acceso a la salud, la rehabilitación, el apoyo, la educación y el empleo, y a los que nunca se les ofrece la oportunidad de brillar” (Stephen W. Hawkig en el Prólogo del Informe mundial sobre la discapacidad).

Según el Informe mundial sobre la discapacidad aproximadamente un 15 % de la población mundial vive algún tipo de discapacidad, una cifra que superior a estimaciones previas de la Organización Mundial de la Salud (OMS), en 1970 el porcentaje estimado era del 10 %. Por lo que se estima que en los próximos años la discapacidad será motivo de mayor preocupación, esto podría deberse al envejecimiento de la población, sector que tiene un mayor riesgo de discapacidad (los adultos mayores), así como al aumento a nivel mundial de enfermedades crónicas: diabetes, enfermedades cardiovasculares, cáncer y trastornos de la salud mental.

“La discapacidad forma parte de la condición humana: casi todas las personas sufrirán algún tipo de discapacidad transitoria o permanente en algún momento de su vida.”

En lo que respecta a las poblaciones vulnerables la discapacidad afecta de forma desproporcionada; según el informe la discapacidad es mayor en los países de ingresos bajos que en los de ingresos elevados, los ancianos y mujeres también presentan una mayor prevalencia a la discapacidad, además de las personas con pocos ingresos, sin trabajo o con poca formación académica. “(…) los niños de las familias más pobres y los que pertenecen a grupos étnicos minoritarios presentan un riesgo significativamente mayor de discapacidad que los demás niños.”

Las políticas y normas que se han aplicado y se aplican no resultan suficientes ya que no siempre son tomadas en cuenta las necesidades de las personas con discapacidad o no se hace cumplir con la reglamentación de forma adecuada. Por otra parte, las actitudes negativas debido a creencias y prejuicios representan obstáculos para la educación, el empleo, la salud y la participación e inclusión social. Debemos considerar que las personas con discapacidad son más vulnerables a las deficiencias que presentan los servicios y su prestación, por ejemplo de salud.

En lo que refiere a recursos, estos no siempre son suficientes. Por otra parte, la falta de accesibilidad es un tema frecuente, muchos edificios, incluso públicos, sistemas de transporte y de información no son accesibles para toda la población: “La falta de acceso al transporte es un motivo habitual que desalienta a las personas con discapacidad a buscar trabajo o que les impide acceder a la atención de salud”.

Muy poca información se encuentra en formatos accesibles por lo que no se satisfacen muchas necesidades de comunicación, por ejemplo las personas sordas frecuentemente tienen problemas para acceder a un servicio de interpretación de señas.

Otro factor es la falta de consulta y participación ya que muchas personas están excluidas de la toma de decisiones en temas que refieren específicamente a su vida.





Salud

“Abordar los obstáculos a la atención de salud Lograr que todos los niveles de los sistemas de salud existentes sean más inclusivos y que los programas de salud pública sean accesibles a las personas con discapacidad permitirá reducir las desigualdades y las necesidades no satisfechas en la esfera de la salud.”

Educación

“Abordar los obstáculos a la educación La incorporación de los niños con discapacidad en las escuelas convencionales promueve la terminación universal de la educación primaria, es rentable y contribuye a la eliminación de la discriminación. Incorporar a los niños con discapacidad en el sistema educativo exige cambios en el propio sistema y en las escuelas. El éxito de los sistemas educativos inclusivos depende en gran medida del compromiso del país para adoptar una legislación apropiada, proporcionar una orientación normativa clara, elaborar un plan de acción nacional, establecer infraestructuras y crear capacidad de ejecución y asegurar una financiación a largo plazo. Lograr que los niños con discapacidad puedan tener el mismo nivel educativo que sus homólogos no discapacitados requiere a menudo un incremento de la financiación. Crear un entorno de aprendizaje inclusivo ayudará a todos los niños a aprender y realizar su potencial. Los sistemas educativos tienen que adoptar planteamientos más centrados en el alumno, con cambios en los planes de estudio, métodos y materiales de enseñanza y sistemas de evaluación y examen.”

Trabajo

“Para las personas que desarrollan una discapacidad mientras están empleadas, los programas de gestión de la discapacidad -tratamiento de casos, educación de supervisores, adaptación del lugar de trabajo, reincorporación rápida al trabajo con apoyos apropiados- han mejorado las tasas de reintegración al mundo laboral. Para algunas personas con discapacidad, incluidas las que presentan dificultades significativas de funcionamiento, los programas de empleo con apoyo pueden facilitar el desarrollo de aptitudes y las oportunidades de empleo. Estos programas pueden incluir adiestramiento para el empleo, formación laboral especializada, supervisión adaptada individualmente, transporte y tecnologías auxiliares. Donde predomina la economía informal, es importante promover el empleo de las personas con discapacidad por cuenta propia y facilitar el acceso a microcréditos a través de una mayor divulgación, mejorando el acceso a la información accesible y estableciendo unas condiciones crediticias personalizadas. Los programas convencionales de protección social deberían incluir a las personas con discapacidad, al tiempo que promueven su reincorporación al mundo laboral. Entre las posibles opciones de políticas figuran separar el componente de subsidio de apoyo del componente destinado a compensar los costos adicionales que deben asumir las personas con discapacidad (como el costo de desplazarse hasta el trabajo o el costo de equipo), utilizando prestaciones de duración limitada y asegurando que merezca la pena trabajar.”




A derribar barreras. A concretar derechos

El pasado 1. ° de diciembre se llevó a cabo la 6. a Marcha por la accesibilidad e inclusión bajo el lema “A derribar barreras. A concretar derechos”. La coordinadora de organizaciones sociales que planifica la marcha, Fiorella Buzeta, manifestó que es necesario derribar prejuicios y mitos que hay en torno a la discapacidad así como resaltó que todavía hay mucho por hacer a nivel institucional, refiriéndose a que existen muchas leyes pero no se terminan de aplicar, así como recomendaciones internacionales que nuestro país y que tampoco se aplican, afirmando que para que esto pase “debe haber voluntad política”.


Mientras tanto en el Parlamento

El Senado sigue discutiendo el proyecto de ley de empleo para personas con discapacidad en el sector privado.

Desde la comisión de Discapacidad del PIT-CNT está realizando la campaña de recolección de firmas “Yo apoyo, yo firmo” con la intención que este proyecto sea aprobado.

Escribe: Graciela Muniz

2 nov. 2017

Hablemos de agua


El Poder Legislativo de nuestro país se encuentra analizando el proyecto de ley de riego con destino agrario, que le fue remitido por el Poder Ejecutivo.
Este proyecto fundamentalmente establece medidas para disponer de riego con el objetivo de incrementar la producción y la productividad agrícola. Establece para esto, la posibilidad de crear asociaciones agrarias de riego integradas por productores rurales o por personas jurídicas (en este último caso el capital accionario deberá estar representado por acciones nominativas pertenecientes a personas físicas), sin embargo, se deja claro que el Poder Ejecutivo podrá establecer excepciones como la autorización de participación de entidades o fondos propiedad de extranjeros; “siempre y cuando esa participación sea minoritaria y no controlante y contribuya a la aplicación de tecnologías innovadoras para elevar la producción y la productividad del sector”. El proyecto prevé el requerimiento de la aprobación de un proyecto de obra hidráulica. Desde distintos sectores de la sociedad se considera que esta iniciativa no es tan necesaria como una que regule las cuencas, considerando que la acción individual sobre estas afectará de manera indefectible el recurso pensando en “las capacidades colectivas en el futuro”, como expresaron los diputados Darío Pérez y Macarena Gelman (FA), quienes manifestaron que no son los pequeños productores los que están en condiciones de asumir este tipo de inversiones.
El proyecto, además, incorpora la figura de las Asociaciones y Sociedades Agrarias de Riego como un nuevo instrumento asociativo, que a diferencia de la reglamentación vigente prohíbe el corte de agua como sanción y habilita a estas asociaciones a suspender el riego para la zafra siguiente en caso de incumplimiento por parte del productor.
Otras de las modificaciones que se establecen son, la generación de un gravamen sobre los padrones que contraten el servicio de riego, la obligación de estas asociaciones a pagar un canon una vez establecido y reglamentado por el Poder Ejecutivo, este canon, si bien existe en la reglamentación vigente, nunca se definió por lo que no se está pagando, la ampliación de aplicación a contratos de participación público privada a obras hidráulicas para riego, punto muy cuestionado por diferentes sectores, en defensa del recurso; la posibilidad de utilizar causes naturales para la conducción de aguas.

Escribe: Graciela Muniz

6 ago. 2017

Hablemos de economía



Martín Traverso es un pensador social nacido en la ciudad Esquina de la provincia de Corrientes, actualmente radica en la ciudad de Buenos Aires, Argentina. Es contador y estudiante avanzado de la carrera de Filosofía, autor del libro Economía Cósmica y de Economía consciente. Charlamos con él  sobre la economía consciente y su trabajo actual.

—¿Qué es la economía consciente?

Es una investigación que emprendí en 2011 con el objetivo de buscar una economía de rostro humano, superadora de la economía materialista, individualista y competitiva que rige en la academia actualmente como paradigma, que me llevó a ir compartiéndola en el andar a modo de conferencias y con el resultado de dos libros. Economía Cósmica, publicado de manera independiente en noviembre de 2014 y de libre descarga en mi página web y el libro Economía Consciente (editorial Kier, agosto de 2015), disponible en Uruguay en librería Penguin Random House (dirección: Yaguarón 1568). 
Economía Consciente, a grandes rasgos, es una búsqueda interdisciplinaria para mirar a la economía desde un nuevo ángulo demarcado por el término “consciencia”. Este término refiere a un replanteo del concepto del “yo”, tanto como el de “hombre” y modo de vida o ethos. Una búsqueda que pretende encontrar pistas para pasar de la economía del tener a la economía del ser. En el medio de esto, hay una crítica, desde luego, al paradigma reinante en la academia como supuestamente científico e incuestionable. 

En esta investigación en movimiento, que me ha llevado a dejar de ser un mero profesional de las ciencias económicas (contador) para ser un pensador, me encuentro en este momento, desde el 2017, usando el concepto de “Economía del Ser” directamente, y ya no Economía Consciente con la noción de “pasaje”, de una economía a otra.

¿Qué mensaje intenta transmitir a través de su libro Economía consciente?

Transmito una visión esperanzadora y realista de que un cambio en la economía es posible, un cambio en dirección a vivir en la prosperidad y superar el materialismo superfluo, el derroche, la pobreza y el vacío existencial que conlleva este modo de vida como ya Aristóteles, más de dos mil años atrás, lo habría advertido en su libro Ética a Nicómaco respecto a cómo ciertos modos de vida parecieran conducirnos a la felicidad, pero que lo hacen solo en “apariencia”, como “la vida enfocada a la riqueza”, que predomina actualmente sobre todo en las clases medias y altas, las clases bajas más enfocadas en la supervivencia.
En resumen, con este libro intento transmitir que la raíz de todos nuestros males económicos y materiales, parte de un paradigma de visión del mundo (escasez de recursos) que nos vuelve primitivos en nuestra búsqueda del modo de vida y acaba así construyendo a modo de profecía autocumplida el modelo de economía y sociedad materialista, consumista e irracional que conocemos actualmente. 

El mensaje es: “se puede”. Depende de una revisión profunda del quiénes somos y para qué estamos en este mundo individualmente y como especie.

¿Cuál es el paradigma económico de hoy?

Es un paradigma mecanicista, cartesiano, hobbesiano, materialista y utilitarista de la economía como discurso en la actualidad. El paradigma económico actual parte de la verdad de que “no hay suficiente para todos”, la vuelve universal e irrefutable y a partir de allí acepta un modelo de hombre egoísta, que busca su supervivencia en un mundo hostil (Hobbes) por lo cual solo le resta ser competitivo con los demás (allí genera el mercado) y acumular lo más que se pueda para sobrevivir: alimentos, propiedades, cosas, dinero, personas (generando así el capitalismo, como sociedad de acumulación de capital que conocemos) y todo para buscar la felicidad como un cálculo en el cual se confía que todos comportándose en ese modo a nivel social, la suma total de felicidad menos la resta de infelicidad, dará una mayor felicidad para la mayor cantidad de gente (utilitarismo). Este modelo exagerado, es el modelo conocido como “homo economicus” pero es también una caricatura del ethos occidental global  como resultado de la modernidad y de un discurso pseudocientífico (la economía), que generó un lenguaje incomprensible para la mayoría para justificar sus modelos matemáticos y medidas que terminan siendo políticas que inciden y modelan nuestras sociedades, tanto desde un neoliberalismo como desde un keynesianismo, sin cuestionar las bases del paradigma y sobre todo, uno de los más incuestionables: el crecimiento económico como generador de empleo y bienestar.

¿Cuál sería el paradigma pensando en una economía consciente?

Sería una economía desde un modelo organicista (en contraposición a mecanicista, que ve a lo social como un conjunto de piezas yuxtapuestas al igual que una máquina, en lugar de verlo como un “ser vivo”, parecido a la naturaleza en su conjunto), con un modelo de ser humano más que racional (integrando el inconsciente y las miradas que realzan la parte de los sentimientos), tendiente a la cooperación o ayuda mutua (como modelo racional más eficiente y superador, como John Nash lo demuestra con su teoría conocida como “equilibrio de Nash”) y con un replanteo de su modo de vida y ética de tal modo a que nos llevan a un consumo racional, de lo “necesario” sin necesidad de acumulación pero sin caer en un ascetismo tampoco, y a una vida enfocada en nuestros dones y talentos (lo que cada uno realiza de manera natural y sin esfuerzo), en el servicio (donde cada ser humano puede contribuir a mejorar la sociedad desde sus dones y talentos) y el goce de la vida. 
El libro Economía Consciente (la transformación espiritual de la economía que comienza por uno mismo), es en fin una filosofía aplicable a cada persona para redefinir su visión de sí mismo y su modo de vida que es, a fin de cuentas, eso que llama “economía”. Sabiendo que la macroeconomía, o la economía agregada social, no es más que la sumatoria de individuos que piensan de un modo y viven de acuerdo a él. 


¿Cuál es el rol que juega la identidad individual en este tipo de concepción de la economía?

Fundamental. No hay otro modo de buscar una Economía Consciente, o una Economía del Ser, que no sea pasando por un profundo cuestionamiento de nuestra cosmovisión occidental moderna basada en la idea de progreso que nos lleva al nihilismo existencial como lo ha postulado el filósofo Nietzsche. Esta cosmovisión no es solo un “discurso” cualquiera ni menos una “ciencia”. Es el discurso que organiza nuestro psiquismo, que nos da sentido, que nos dice cómo vivir y que modela nuestro mundo occidental actual que aún no termina de salir de esa “modernidad que busca el progreso hacia el infinito”, habiendo caído en un modo de vida finalmente irracional para su propia contradicción: de crecimiento económico y acumulación sin límites con los resultados groseros y a la vista de la contaminación ambiental, el derroche de recursos, la pésima distribución de la riqueza con un 1% que posee más riqueza que el 99% restante y una vida infeliz en la población víctima del nihilismo o “sin sentido de la vida”. Véase esto último en las tasas de aumento de suicidios en los países donde funciona mejor el capitalismo, y correlacionado, el aumento de la venta de antidepresivos y ansiolíticos a tal punto de que se los pueden comprar como caramelos. Algo que hemos naturalizado a tal punto de verlo “normal” y es en verdad una realidad “cultural” de las tantas posibles, muy diferentes a otros modos de vida (como un zulú en África del Sur, un maorí en Nueva Zelanda, un nativo americano de la cultura maya, inca, guaraní etc.).

¿Qué respuesta recibe por parte de sus lectores?

Muy positiva. Que les “ha volado la cabeza” me dicen algunos. Que les ha hecho repensar su estilo de vida. Qué les ha dado ideas para realizar un emprendimiento relativo a sus dones y talentos o a hacer cambios en su actitud en el trabajo o la incorporación de nuevos hobbies, entre otros casos.

¿En qué está trabajando ahora?

En este momento, mi investigación me ha llevado por el terreno de las generaciones y sobre todo, la conocida como “generación Millennial”, nacidos entre 1980 a 1995 (algunos la extienden al año 2000), como la generación que nació en un milenio y se insertó socialmente en el otro. Generación de la cual formo parte y por lo que me presento como un “filósofo millennial”, adicto al smartphone y a las redes sociales, y rebelde a llevar la vida de trabajo basado en el sacrificio y la autoridad sin más, propuesta por la sociedad en la que nos tocó crecer. En una investigación de hace cinco años y la escritura de un libro que comencé en 2016 y espero esté finalmente disponible en español para su descarga en formato ebook o compra física a partir de octubre de este año. Me encuentro en un retiro de escritura en Santa Fe, Argentina, intensivo desde junio y espero terminarlo en este mes.

¿Y qué relación tiene la generación Millennial con la Economía del Ser?  Primero, que el que las está pensando a ambas es millennial, es la razón más superficial. Pero la más profunda, es que ambas conllevan un replanteo profundo (y posmoderno dirán algunos) del ethos occidental del progreso ligado al discurso de la economía con ideas culturales asentadas en la población como ser: el sacrificio (trabajar de cualquier cosa a modo de padecimiento para sobrevivir socialmente), el consumo, la competencia, el materialismo e individualismo. 

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