21 may. 2015

Danza y gestión



 

Conversamos con Federico Quintana, técnico en gestión cultural, estudiante de danza y productor general de Spagat.

—¿Qué es Spagat?

—Spagat es una agencia de producción y management para el desarrollo de espectáculos de danza. Nuestro objetivo es generar proyectos, es decir, fuentes de trabajo para los artistas, bailarines y coreógrafos como ejes del hecho artístico, pero también con ellos todos los oficios conexos que son necesarios para la producción de un espectáculo. Estamos instalando una nueva forma de emprender proyectos de producción en lo que es danza, y danza contemporánea en particular. Estamos posicionando el rol del productor y de la agencia de producción. Nosotros estamos yendo a buscar un sueño anhelado por muchos, que es demostrarnos a nosotros mismos y a la sociedad que lo que nosotros amamos, la danza, es algo que tiene mucho valor y que puede aportar mucho para enriquecer nuestra convivencia, para aportar una nueva sensibilidad, que está ausente entre tanta violencia que vemos en todos los ámbitos. Hablamos también del valor económico, por eso es una agencia de producción, o una agencia de representación (management). Nosotros tenemos por objetivo hacer del hecho artístico una fuente de trabajo y para eso hay que aportarle una visión empresarial a la organización de un espectáculo o de una obra, por más pequeña o modesta que sea, hay que ver la forma más eficiente de producirla y la mejor forma de venderla, encontrar los canales de distribución que conviertan nuestras creaciones en un trabajo que merezca reconocimiento de parte de nuestra sociedad, es la única forma de hacerlo viable cuando el Estado como productor o comprador prácticamente no está presente.

—¿Cómo definiría a la gestión cultural?

—La gestión cultural es, desde mi punto de vista, una disciplina o una forma de conducir una organización, o de entender la gestión de una organización cultural. Así como puede haber gestión de la salud, gestión de la educación, bueno, hay gestión cultural. Nosotros trabajamos en base a un conjunto de herramientas que vienen de diferentes áreas de estudio como la administración de empresas, la comunicación, la antropología o las ciencias humanas, técnicas de marketing o ventas, trabajo en equipo, motivación, recursos humanos, metodología de diseño y evaluación de proyectos..., uno aprende a leer la realidad en la que está inmerso, a analizarla para luego actuar con la finalidad de generar un cambio. Estamos en esto para identificar cosas que debemos mejorar, en nuestro caso en el ámbito de la producción de espectáculos de danza, pero puede ser en muchos otros ámbitos artísticos, y de la cultura también que no siempre tienen que ver con lo artístico sino con otro tipo de saberes y vivencias.

—¿Cómo surgió la iniciativa?

—Es un emprendimiento que se viene gestando desde hace un par de años, primero como iniciativa vocacional y profesional, y luego fue tomando forma a partir de haber estudiado cuál era la mejor forma de incidir en el rubro en donde estamos empezando a trabajar. Encontramos que es bajo la forma del rol del productor de espectáculos, creando una agencia de producción con un equipo que trabaje desde una óptica comercial los aspectos productivos de la creación simbólica de contenidos, pensando todo desde un abordaje integral, es decir, ofrecer un servicio completo al artista desde la estrategia de producción, la elección de la sala, aspectos de posicionamiento, canales de comunicación..., hasta la producción de los materiales conexos que se necesitan (como el programa de mano por ejemplo) para exhibir una obra en una sala de forma eficiente y eficaz, sin perder ingresos, y en el mejor de los casos pensando en un horizonte de generación de ingresos, porque no hay fuente de trabajo sin ingresos, tenemos que pensar en eso. 

—¿Quiénes trabajan en esta propuesta?

En esta propuesta trabajan un equipo de personas calificadas cada una en un aspecto clave de la
cadena de producción. Están los artistas que es la parte más visible porque son los protagonistas del hecho artístico, es decir, los bailarines. También los coreógrafos o directores de las obras. Luego todo el equipo de producción donde vienen los técnicos, diseñadores gráficos, fotógrafos, realizadores audiovisuales, gestores de prensa, asistentes de producción, y el productor. Nosotros en Spagat tenemos por lo menos uno de cada uno de esos roles, y en algunos casos como es un proyecto que recién empieza y no podemos pagar servicios full time, tenemos más de un referente por cada rol para poder cubrir las tareas de todos los proyectos que tenemos. Es importante destacar que cada productora tiene su esquema y que todos los actores que participan de la venta de un espectáculo son trascendentes, esto quiere decir que no todo el equipo de trabajo lo aporta la productora directamente, porque por ejemplo cuando hacés una producción en un teatro, este debe aportar el personal técnico de escenario y el personal de atención al público que son los que conocen la institución, luego la productora aporta la producción que rodea al espectáculo, comunicación, programación, estrategias de venta, y los artistas, claro, que están organizados en compañías de danza, aportan el contenido. Una producción de un espectáculo implica básicamente tres actores para empezar: los artistas, el productor y la sala de teatro (eventualmente algún patrocinador, pero no es lo frecuente), eso para empezar, obviamente que el éxito está condicionado a la aparición del actor principal, que es resultado del trabajo que hagan los tres actores anteriores en conjunto: el público.

—¿Con qué proyectos trabajan actualmente?

—Actualmente vamos en el tercer proyecto de producción de este año y tenemos más por delante. Hicimos en marzo la producción de “El otro sí mismo”, la obra dirigida por Florencia de Freitas en la sala Zavala Muniz del Teatro Solís, con una ocupación del 90 % y un estreno agotado. Hicimos, ahora en mayo, la producción del ciclo de otoño de micro danza, que es un proyecto de programación, una temporada de obras de pequeño formato en la sala Hugo Balzo del Auditorio del Sodre, con un promedio de 70 % de ocupación y también una función agotada, y de la cual queda hacer el ciclo de primavera en octubre (es una temporada conformada por dos ciclos: otoño y primavera). En este ciclo de otoño se presentaron los elencos dirigidos por Valentina Díaz, Martín Inthamoussú y María Inés Dantes.
Ahora estamos trabajando en “Mu-Danza: 20 años - Grandes Éxitos”, una producción de ocho funciones en el auditorio del Sodre, también donde el grupo “mu-danza” que compone danza sobre músicas, textos y pinturas de Zitarrosa, Benedetti, Idea Vilariño y José Cuneo, celebran su 20 aniversario como compañía de danza, lo cual es un gran éxito para nuestro medio, todos deberíamos festejar el aniversario de “mu-danza”.
Luego nos espera la producción de “Ir y Volver”, una obra dirigida por Leticia Ehrlich junto a las bailarinas del grupo Ménades, continuación del trabajo que ha venido haciendo Leticia con “Las hijas de Ulises” y “El mundo en un lugar”. Bueno, en octubre el ciclo de primavera de micro danza como te comentaba. Después en noviembre tenemos “Dos coreógrafas, un poeta” donde producimos un espectáculo conformado por dos obras, una dirigida por Annick Maucouvert y la otra dirigida por Maria Ines Camou, dos Maestras con mayúsculas, una de la corriente moderna y otra de la corriente clásica de la danza, cada una con su estética y lenguaje, pero que se encuentran en esta producción porque componen ambas sobre textos de Mario Benedetti, por eso las juntamos.
Hacemos la comunicación digital, es decir, gestionamos la Fan Page del WID (workshop internacional de danza), que es un programa de talleres de danza de mucho prestigio con sede en Montevideo y en el interior del país con docentes destacadas como Clara Vidal y María Noel Riccetto.
Y por suerte todo el tiempo están apareciendo propuestas y oportunidades, muchas de las cuales van en vías de concretarse y que es mejor no adelantar hasta no tener la confirmación. 

—¿Cuál es su opinión sobre el desarrollo de la gestión cultural en nuestro país?

—Es una pregunta abierta, te puedo hablar de lo que me toca a mí como gestor cultural en el sector artístico y en el particularísimo de la danza contemporánea. Para nuestro caso estábamos necesitando una formación así en forma urgente para poder hacer la apuesta por construir un tipo de relación diferente y dedicar nuestra vida a emprender y vivir el arte que amamos, léase bien, vivir el arte. La gestión cultural ha llegado para quedarse como forma de abordar la problemática, es un método de escucha de los actores y de sistematización de información para, como te decía, influir y cambiar la realidad a partir de un diagnóstico. Esto es aplicable a todas las ramas de la cultura, y desde mi punto de vista, extensible a muchas disciplinas, incluso la política. A nivel nacional necesitamos mucho más gestores culturales para que los hechos artísticos que suceden o son potenciales de suceder en todo el territorio, efectivamente se lleven a cabo, ¿qué quiero decir con esto?, que muchas veces hay departamentos del interior del país que no están preparados para recibir propuestas desde Montevideo, propuestas de producción de espectáculos, pero lo que es más grave aún, en perjuicio de quienes viven en el interior, es que no puedan traer sus propuestas a Montevideo, que es el primer paso para ganar la ruta hacia el exterior, que es al mercado que tenemos que apuntar si queremos vivir de nuestro trabajo como artistas y productores, porque somos un semillero de artistas y creadores de contenido, un manantial de talentos que están emergiendo todos los días en todas las artes y que tienen todas las condiciones de calidad artística para exportarse al exterior, un exterior que sin dudas está buscando nuestra sensibilidad.


Anuncios

Anuncios