11 feb. 2017

Un debate necesario




Vacuna contra el virus del papiloma humano (VPH)

En Uruguay la vacuna contra el VPH se ofrece gratuitamente desde el año 2002 a niñas de 12 años que no iniciaron relaciones sexuales, en el 2005 el Ministerio de Salud Pública (MSP) comenzó a recomendarla y según manifestó el director nacional de Salud, Jorge Quián, alrededor de setiembre del año pasado, este año comenzaría a ser obligatoria la vacunación contra el VPH.

Desde entonces en nuestro país y otros países se dan una serie de manifestaciones en desacuerdo con la medida de obligatoriedad, entre las principales justificaciones se encuentra presente el argumento de que la vacuna no cubre todas las cepas del virus y, principalmente, que esta vacuna tendría efectos adversos que se han denunciado en distintas partes del mundo. 

En este sentido, médicos y doctoras de NO Gracias (organización civil independiente por la transparencia, la integridad y la equidad en las políticas de salud, la asistencia sanitaria y la investigación biomédica), advierten que la Agencia Europea de Medicamentos (EMA) no cumple con su obligación de investigar los posibles efectos adversos de la vacuna. Los informes que ha presentado la EMA han sido objeto de duda y disconformidad, contestados en forma dura por parte de científicos y clínicos.

El médico Carlos Álvarez Dardet, catedrático de Salud Pública de la Universidad de Alicante, ex presidente de la Asociación Europea de Salud Pública (EUPHA) y de la Sociedad Española de Salud Pública y Administración Sanitaria (SESPAS), y ex asesor de la Organización Mundial de la Salud (OMS), afirmó que: “Aún nadie ha demostrado que esta vacuna prevenga un solo caso de cáncer de cuello de útero -que es para lo que está aprobada-. A lo más que han llegado es a reducir las lesiones precancerosas, que nadie sabe muy bien qué significado clínico tienen, aunque se puede asegurar que un alto porcentaje se curan espontáneamente o no progresan”. Para Álvarez Dardet los efectos adversos de la vacuna incluyen enfermedades autoinmunes, embolia pulmonar, síndrome de Guillain-Barré, convulsiones, desmayos, temblores, síncope, mareos, lupus, incapacidad permanente y muerte. Afirma que la vacuna solo protege contra algunas cepas del virus y esta protección dura pocos años.

Es por esto que países como Dinamarca y Japón han decidido realizar investigaciones independientes. Japón fue el primer país que cuestionó la vacunación y a mediados de 2013 dejó de recomendar la vacuna. Por otra parte en Chile, la Corte de Apelaciones de Talca, dio la orden al gobierno para que no vacune de manera obligatoria a las niñas cuyos padres presentaron un recurso.
En Internet se puede encontrar el documental español “Papiloma. Las mujeres tenemos que decidir”, en donde integrantes de la Asociación de Afectadas por la Vacuna del Papiloma (AAVP), asociación sin fines de lucro que tiene como fin promover la asistencia, información y organización de personas afectadas al presentar efectos adversos por las vacunas que intentan prevenir algunos de los virus del VPH, en el que distintas niñas relatan sus experiencias con la vacuna y los efectos adversos que comenzaron a sentir y que hoy siguen sufriendo; también expertos en el tema hablan y se manifiestan en consecuencia.

En el documental se habla de esta vacuna como un paso más hacia la medicalización, y especialmente hacia las mujeres, denuncian los estudios “pobres” que se realizaron antes de aprobar la vacuna, afirman que se realizaron en mujeres mayores y no en niñas. Todas las afectadas que aparecen en pantalla cuentan que cuando asistieron a consulta médica por los síntomas que presentaban, los médicos terminaban diciéndoles que era un problema psicológico, por lo que se iban del hospital sin tratamiento. En este documental se afirma que esta vacuna es “un enorme experimento financiado por gobiernos de todo el mundo”.  Les preocupa la falta de reconocimiento de los efectos adversos, así como la falta de información para que luego se pueda decidir.

La vacuna contra el VPH está indicada para el cáncer de cuello uterino, pero la prevención protege contra 4 serotipos del virus (6, 11. 16 y 18), dos que causan aproximadamente el 70 % de los casos de cáncer cervical, y dos que dos causantes del 90 % de las verrugas genitales, pero existen más de cien tipos de VPH de los cuales aproximadamente cuarenta se transmiten por contacto sexual e infectan la región anogenital, y de estos últimos quince podrían vincularse con el cáncer de cuello uterino.

Por otra parte, la endocrinóloga Carme Valls Llobet, investigadora de enfermedades de la mujer en el Centro de Análisis y Programas de Barcelona, trabajó en una organización científica sin fines de lucro: Análisis y Programas Sanitarios (CAPS), en Barcelona, ella manifestó que la primera pregunta que se realizaron desde el centro cuando esta vacuna salió es si había evidencia científica de que esta curaba el cáncer de cérvix como para justificar el gasto de cuatrocientos euros por dosis (son tres las que se aplican) y por niña de cada población, la respuesta, hasta el momento, es que no está demostrado, explica que el cáncer de cuello de uterino no produce anticuerpos en sangre, el virus es de piel por lo que no genera anticuerpos y para hacer una vacuna contra el virus le tenían que poner un elemento para que el cuerpo los fabricara. Según Valls Llobet, el problema radica en los efectos adversos que ese elemento produce. “Nadie advirtió que se tuviera que hacer un análisis previo a la niña que iba a ponerse la vacuna. (…) No todo el mundo tiene las mismas condiciones.”
La detección precoz del virus surge en la consulta ginecológica y la realización del PAP, con el uso del condón, con educación sexual. Tal vez los recursos económicos destinados a la vacunación que tan solo cubre algunas cepas del virus y no nos asegura que podamos contraerlo debiera invertirse en EDUCACIÓN SEXUAL y de esta forma prevenir en mayor número este virus y otros de transmisión sexual.

Escribe: Graciela Muniz

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